[[Catching up with an old friend]]
Y heme aquí una vez más.
Con 34 años de edad, separado, 85 kg (mas o menos), un perfil en Tinder y semi-desempleado. La verdad es que no estoy tan mal.
Situación actual?
Pues eso, como a todo mundo, la pandemia ha llegado a golpearme en todos los ámbitos. Pero no lo había sentido hasta estos últimos dos meses. No puedo quejarme al inicio de la pandemia, pues sí, sí estaba consternado con el qué pasará, pero también me sentía seguro de mi trabajo y encima de eso, tenía el tiempo del mundo para poder salir a disfrutar de la ciudad. Y así lo hice. Confieso que tuve un verano diferente, pero lo viví al máximo. Por primera vez me vi obligado a tomar mi bici y recorrer la ciudad en ella. Y esa fue la mejor decisión que pude haber hecho. Me di cuenta de todo lo que me había perdido en años pasados. Empecé a disfrutar las cosas sencillas de nuestra vida cotidiana, ver los atardeceres, ver a los chicos en traje de baño al canal, tirarme en el césped con una botella de vino y beberla con mi amigo mientras que hablábamos de la vida en general (o de los chicos que pasaban) , o de cuán "desafortunados" somos en el amor, o de que los hombres son unos hijos de puta, y brindábamos por eso... En fin, sí fue un verano muy diferente, pero tampoco fue que lo sufrí porque pude disfrutar de la belleza y de las cosas que tiene mi ciudad al máximo.
Se llega septimebre y es cuando empieza el duro golpe a la realidad. Regreso a trabajar porque las cosas se habían "estabilizado" y era tiempo de poner las manos a la obra. Fueron meses difíciles porque encima de que estuve 6 meses sin trabajar, también vi a compañeros de trabajo marcharse, especialmente a la persona con la que me sentía más identificado, mi confidente. Pero así fue, así que se dio el tiempo de estar agradecido con Dios (o con la vida, o con quien quieras tú creer) por aún tener mi trabajo. Sin embargo, fue deprimente regresar al hotel y ver que ya no era lo mismo que antes. De pasar a tener todas las habitaciones ocupadas, a solamente 15 o 20 en sus mejores días. Fue un suplicio ir cada día al trabajo esperando a que las cosas mejoraran y ver que, cuando las cosas iban a bien, el gobierno decidía cerrar todo otro vez. Ahí ya no pude más. Fue un diciembre donde llegó todo de un solo golpe: sin trabajo, desamor, días oscuros, nostalgia, etc.
Llevo poco más de 7 años viviendo en Copenhague, y no me había afectado tanto el clima. Suelo escuchar todo el tiempo, que la gente se deprime durante el invierno por la carencia de luz. Yo, por el contrario, quedaba fascinado de los días oscuros. Pero esta vez me ha pegado como al resto. Días grises, lluviosos y con demasiado viento. Diciembre fue un mes muy duro porque tuvimos poco más de 6 horas de sol durante todo el mes, y eso se reflejó en mi estado anímico. No me daban ganas de siquiera salir de cama. Súmale también que se llegó la temporada navideña, y que los soportes de mi vida, mis mejores amigos, se regresaban a España a pasar la temporada con sus familias. Así que relativamente me encontré solo.
Hoy es 6 de enero, está nevando por primera vez en este invierno. Me encuentro bien, no como quisiera, pero sí siento que es lo que hay, y que tengo que sacar partido de lo que tengo. Ahora me siento y me dispongo a tratar de contestar lo que mi psicólogo me ha encargado de tarea, Qué es lo que necesito para ser feliz?. Y yo miro mi libreta y empiezo a escribir....
Alguna sugerencia?
Mientras escribo esto, escucho en mi mente a Rufus Wainwright con Poses. Sí, así de dramática me siento.
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